Amor carnista

 

No te amo. Amo la idea de ti.

No te quiero. Quiero hacerte a mi idea.

Mancharme de barro porque tú,

entre todas, eres arena y me devoras las horas.

Sellarte a fuego esa “A” que todo lo cura, que te arda y escueza hasta que te alejes de un bote a la espesura.

 

Revolcarte en lodo porque te quiero comer hasta los andares, cerda.

 

Hacerte indigna, fácil para amarte.

Despiezarte el alma y conservarla en cámara frigorífica, venderla de a kilo en nombre del amor.

Y volverme multinacional a tu costa, a más dignidad menos lucro; hacerte indigna, fácil para Marte.

 

Rezarle al Dios de la guerra que mantenga esta tensión hasta que electrocute nuestro propósito.

Ser tu toma de tierra y bajarte de las nubes, cambiarlas por nubes de algodón,

pegarme a tus dientes y picarte la entraña. 

 

Ser quien te cubre y te engaña,

darte muerte día a día

en una sociedad

más anónima que España. 

 

 

One Comment

  1. jajaja, “revolcarte en lodo porque te quiero comer hasta los andares, cerda”. ¡Cerda tú!

    Me encanta cómo escribes porque te despierta los sentidos… Tan visual y casi tangible, que ¡me ha entrado hambre! De carne… cerda 😉

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