No hay perdón

    Entorno los ojos y te observo con ira. Tú no lo sabes porque no estás. No estás porque elegiste romper todos tus recuerdos, aunque tuvieran forma humana y sangraran por los poros. Como aquella vez que pintamos juntas mi cuarto, hoy la habitación verde es teñida a verde …

Secretos

  Cada vida encierra un tormento. Uno como el de Benito, que el ratón Pérez deposita junto a nuestra almohada sin remedio. Tan pronto como un diente cae, un regalo llega y esa inevitable condena se hace silenciosamente más patente. Esas miserias, en ocasiones, se convierten en tormentos, cuando contarlas …