¿Alguna vez algo llegó a encajar?

Quique

 

Estoy triste.

No me apetece cambiar de canción… Quique González sabe lo que se dice.

Este nudo no es un nudo, es una columna de cemento como las de la nueva urbanización que le quitó el parking al mercadona. Es más pesado que el plomo y más duro que el diamante, pero no importa, dicen que yo soy fuerte… me lo tengo que creer.

Me corta la respiración, reduce mis pulmones al tamaño de los de una barbie que respira sin cintura y sin remedio. El aire entra y parece que se perdiera dentro de mi pecho, ¿tengo un agujero?

Debe ser uno de esos agujeros negros que estudia Stephen Hawking. Él está en una silla y sonríe. Yo estoy aquí, sin quererme mover y sin poder llorar.

Igual sonreiré cuando todo encaje… tal vez nada volverá a encajar más. ¿Alguna vez algo llegó a encajar?

Cómo duele… cómo duele la vida y cómo duele decir que duele la vida… con lo maravillosa que es, con la de luz que siento al caminar por la Dehesa. Pero luego vuelvo a casa, el cemento se ha secado y todas las bombillas están fundidas, o igual soy yo quien se ha fundido con ellas.

 

 

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