Cuento de princesas

Un cuento de princesas íntimo y diferente. Dedicado a todas las personas que nacen con un cuerpo equivocado.

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Sonaba “Princesas” de Pereza en la radio, mientras María se peinaba frente al espejo justo antes de acostarse. Con tan sólo 13 años ya había logrado ser muy exitosa en muchas cosas: sacaba muy buenas notas en todo (incluso en matemáticas, donde más gente suspendía), había conseguido recaudar los fondos necesarios para la operación de su amigo Enrique gracias a sus creativas ideas, cocinaba un montón de platos exquisitos que a todos dejaban más que satisfechos y sorprendidos.

María había logrado muchas cosas en su aún corta vida, pero había algo que no la dejaba sentirse reamente feliz. Ella tenía un cuerpo equivocado, y cada vez esa diferencia entre lo que era por dentro y por fuera se hacía más y más presente.

-“¿Cómo puedo ser una niña y tener un cuerpo de niño?”- se preguntaba cada noche, al peinarse frente al espejo de su cuarto. Y mientras se hacía esa dolorosa pregunta cerraba los ojos y se imaginaba vestida de princesa, como había visto a las princesas de las películas.

Llevaba un vestido blanco con bordados dorados, que brillaba a la luz de la luna. En su cabello, una diadema de perlas engarzadas con tela clara y detalles en azul celeste. Y en su rostro vestía una sonrisa preciosa, porque estaba tan feliz como nunca había estado.

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Cuando abrió los ojos se dio cuenta de que se había hecho bastante tarde y debía preparar la ropa para ir al instituto al día siguiente. En su armario sólo había pantalones, camisetas y cazadoras como las que llevaban los chicos de su edad, pero María no quería llevar pantalones, camisetas y cazadoras como ellos.

  • ¡Mario! ¿Qué haces con la luz encendida? ¡No son horas! ¡Ya tenías que estar dormido!

Decía la voz estridente de su madre al otro lado de la puerta de su cuarto. Entonces María dejó el peine sobre la mesa de su cuarto y se fue a la cama, sonriendo al pensar en aquella princesa mientras en su rostro se secaba la lágrima de Mario.

Este es nuestro pequeño homenaje a todas las Marías y a todos los Marios, para que todas y todos encuentren el camino hacia su reflejo.

Si quieres compartir esta oda a la autenticidad, será un honor para nosotros.¡Gracias! 🙂

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