Cuento para Súper Educadoras

Dedicado a todas las personas que educan.

Un cuento para leer al equipo de monitores en una de esas noches de campamento.

(Like a boss!)

foto cuento

Había una vez una súpermonitora que tenía dos ositos.

Un osito era muy inquieto y muchas veces venía acompañado de sus patitos: incordio, molestia y sabotaje. Todo lo que llegaba de alimento a las manos de este osito lo repartía con sus patitos con preocupación.

El otro osito era calmado y muchas veces llegaba con sus patitos: ganas, respeto y participación. Todo lo que llegaba de alimento a las manos de este osito lo repartía con sus patitos con alegría.

Entre los patitos, ganas era hermana de incordio, molestia era prima de respeto y sabotaje era el hermano gemelo de participación. Por eso, a veces, nuestra súpermonitora los confundía entre ellos al verlos jugar juntos.

Un día se dio cuenta de que si ella estaba preocupada, todos parecían ser los patitos del osito inquieto; y si ella se sentía tranquila y a gusto, todos parecían ser los patitos del osito calmado.

Ella, como buena súpermonitora, alimentaba cada día a sus ositos, a partes iguales, y así sus queridos ositos iban creciendo y creciendo. Del mismo modo, los patitos de nuestros ositos crecían más y más, y al ser tan gorditos los unos y los otros los confundía cada vez más.

Estaba buscando una solución en su caja de herramientas de súpermonitora cuando, de repente, pensó:

– ¿Y si doy de comer más al osito calmado para que sus patitos sean los más lustrosos?

 

–  ¡Eureka!- dijo con ilusión, y se fue corriendo a comprar cuarto y mitad de “atención”.

 

¿Te ha gustado? ¿Quieres que sigamos compartiendo más cuentos?

One Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *