El tiempo no existe

El tiempo no existe porque acabas de tocarme.

He sentido la caricia de las yemas tibias de tus gruesos dedos,

estás volviéndolo a hacer mientras te miro; han pasado dos años y aún me atrevo.

Por eso el tiempo no pasa, porque aún te llevo en mi pelo.

Y si dejo que los párpados descanses incluso te veo,

mirando al cielo, y buscando, un modo de hacerlo nuestro.

 

 

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