Los árboles mueren de pie

Los árboles mueren al hacerlo sus raíces.

 

Todo aquello que les conecta con el mundo,

esas pequeñas ramas que,

bajo el suelo pasan desapercibidas

y día a día van muriendo,

son el único motivo por el que se mantienen ahí;

erguidas ante la adversidad del tiempo,

del abrazo del viento y sus caprichos.

 

 

Pero, a pesar de todo esto,

los árboles mueren de pie,

porque la nobleza del recuerdo les impide

ser esclavos de la gravedad,

porque gracias a la ausencia,

una presencia les hizo libres.

 

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