Los que se quedan

  

Nos hacemos llamar vivos pues nuestros cuerpos son visibles,

somos los que nos quedamos, perennes, recordando las ausencias.

 

Hemos de multiplicar la plenitud de nuestros instantes,

las sonrisas, en nuestras batallas, y la fuerza; para ser gigantes.

 

Y envolver tu llama en cada paso, para que tu camino no cese,

para que tus pasos regresen… para que tu esencia perviva.

 

Así tu magnitud sobrevive al lamento y tu palabra al silencio,

así tu oscuridad nos amanece secando la lágrima que ahoga.

 

Somos los que se quedan, guerreros de la luz,

discípulos de tu grandeza.

 

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