Retazos de Drim

BeFunky_Pinhole_3.jpg

En su rostro destacaban sus ojos verde aceituna. Todo lo que sus finos labios
se afanaban por contener, se percibía nítido y original a través de su valiente
mirada. Transmitía entusiasmo vital, descaro… coraje.
Aunque Drim fuera parco en palabras, en lo que a ideas se refiere, albergaba
una riqueza sólo comparable a su sencillez de niño de nueve años. Le gustaba
pensar en el poder del silencio, en cómo, sin necesidad de palabras, había
escuchado las cosas más bellas jamás pronunciadas y había confesado sus
más profundos deseos. […]

 

Por eso no te voy a hablar de sus característicos lunares, diseminados por toda su morena piel en aquel temprano verano, ni de su jocosa manía de dar las gracias por todo. Solo voy a contarte, con el marcado y humilde baile de mi pluma, “La Increíble y Verdadera Historia de Drim, el despertador de sueños”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *